¿quien soy?

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Peru
soy un tipo que odia muchos aspectos de la vida y reniega de muchos otros. Amo el rock, tanto como al arte, quisiera acelerarme y quedar muerto al instante pero no lo veo posible, a menos verme invisible.

sábado, 1 de noviembre de 2008

adictopanda

Iba tarde a mi clase porque me quedé jugando en el facebook, para variar. Caminaba rápido como de costumbre y rogaba que el micro llegara rápido porque no me gusta llegar a la clase comenzada. Para suerte mía el carro no demoró más de 2 min en llegar al paradero, pero iba lento –he ahí el problema- ‘ni modo’ pensé ‘para qué te quedas jugando ahora te vas ahí’. Y así subí al carro esperando que el chofer aumentara la velocidad. Me gusta sentarme en el tercer asiento unitario que está pegado a la ventana para ver a la gente por la calle, pero ya estaba ocupado; así que, preferí sentarme al fondo esperando que la chica que estaba sentada en ese lugar bajara. Toda aburrida me encontraba. No quería leer porque no me concentro en el carro y tampoco tenía con qué escuchar música porque perdí (o me arrancharon) mi reproductor con las grabaciones de las canciones cuyo nombre quería averiguar. Aburridísima y sin nada por hacer no tuve más remedio que escuchar la cumbia que sonaba en la radio del carro, pensando ‘ya estoy cansada de esa canción, mi amiga la canta a cada rato y se me está pegando’ (no sé por qué se me pegan las canciones que otros cantan es gracioso cuando callo a alguien y termino cantando lo mismo). Aburrida, con sueño y tarde iba cuando escucho el tono de una canción que se me hacía conocida ‘cómo se llama? Cómo se llama? De dónde viene ese sonido? yo conozco esa canción’ no la recordaba de todo así que tuve tratar de concentrarme. Tarea pesada teniendo en cuenta el ruido de la calle y la cumbia de la radio. Pero la recordé era una canción de Panda, ¿cuál era? Pues ya la olvidé jaja. La música provenía del celular de la chica que estaba sentada en el sitio que yo quería, ella tendría como 16 años (aunque pudiera ser 14, 15 o 13 soy malaza calculando edades). Me dediqué a contemplar el episodio: la muchacha estaba cantando la canción (y yo haciéndole los coros. Dios en qué caigo!!), al lado del asiento de ésta se encontraba sentada una señora con su hija. La señora se percató de la muchacha cantadora, le pasó la voz a su hija y se rieron bajito no sé si de la canción o de la chica que cantada una canción emo; mientras que, en la radio sonaba una cumbia. Bueno a mí me dio risa lo último, la mezcla emo-cumbia así que no pude evitar reírme de ello y de que yo seguía cantando la canción. Entonces recordé que hacía mucho tiempo que no escuchaba a Panda, desde que di con la conclusión de que sus canciones me ponían peor. Recordé la canción que solía escuchar hasta el cansancio ‘hasta el final’, me dediqué a hacer un recopilatorio de la letra en mi mente pero la memoria no me ayudaba parecía que la había bloqueado del cerebro, ‘será por algo’ pensé pero toda insistente quería recordarla a como diera lugar así que hice lo que casi siempre surge efecto: reconstruir la melodía. ‘Diablos! No hagas eso. Por algo la olvidaste’ mi subconsciente me decía, hasta que la recordé y con ello un nostálgico recuerdo de mi etapa ‘adicto panda’; etapa que terminó cuando este grupo de convirtió en la ‘moda’; es decir, emos hasta en la sopa. No es que los odie, pero tampoco los amo, simplemente no me gusta ver como un género que me gustaba se convirtió en la ‘moda’ de una multitud que se dedica a decir ‘mírame, me voy a matar’ (mátate y no lo divulgues mucho, no te parece?). Mientras pensaba eso, la muchacha bajó: ‘bingo dejó libre mi sitio’. La miré por la ventana y mientras ella caminaba se iba borrando el recuerdo de mi adicción a Panda y volvía a la realidad.

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