¿quien soy?

Mi foto
Peru
soy un tipo que odia muchos aspectos de la vida y reniega de muchos otros. Amo el rock, tanto como al arte, quisiera acelerarme y quedar muerto al instante pero no lo veo posible, a menos verme invisible.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Andrea y su prima

“Nos embarcamos en un taxi hasta la alameda, point chupístico de la época, llegamos en unos 15 minutos <...> Pude ver a lo lejos a mi amigo que estaba en una posición similar con Andreita. En ese momento pensé en mi chica, ella o alguien que me conocía podía verme y delatarme”.


Recuerdo claramente aquellos días, días en los cuales tú, mi gran amigo, me hiciste parte de tus momentos melancólicos y bohemios.

Un sábado en la mañana salimos de una charla y nos encontramos con Andrea y una amiga suya, que con las horas nos enteramos que era su prima.

Recuerdo que después de conversar por un breve tiempo, propusimos ir a tomar unos tragos. Ellas aceptaron algo dudosas.

Corrían las 11:00 a.m. y nos embarcamos en un taxi hasta la alameda, point chupístico de la época, llegamos en unos 15 minutos.

Comenzamos a tomar y rápidamente nos emparejamos: mi gran amigo con Andreita; yo, con su prima. Fluían los vasos y cigarros y nos íbamos sintiendo mas sueltos al hablar, el ambiente estaba lleno de emoción. Esa emoción que te embarga cuando luchas por algo que sabes que va a culminar en algo satisfactorio.

Mi amigo y yo sabíamos que todo esto terminaría en grandes besos, si es que no en mayores.

Al término del segundo litro de la bebida alcohólica, nuestras carcajadas demostraban la confianza, que gracias al alcohol, habíamos logrado adquirir rápidamente.

Compramos un litro más y al parecer todo iba a acabar bien. Mi amigo se retiro con Andrea y yo me quede solo con su primita.

Lo gracioso de ese momento fue que me declaré ¡era las 2:30 p.m.! le dije:

- sé que nos acabamos de conocer, pero, sabes, me gustas mucho. Siento que eres la persona que por mucho tiempo busqué. En realidad a mi no me importa que hayan pasado un par de horas, no importa porque en ese tiempo tu corazón me ha demostrado lo linda que puedes ser. Te quiero.

Ella sonrió, se acercó, me tomó del brazo y bebió de su vaso. Respondió titubeante por el alcohol:

- tú me has caído muy bien, pero ha pasado muy poco tiempo, pienso que deberíamos conocernos mejor…

la interrumpí al ponerme a solo centímetros de su rostro.

Me besó desesperadamente, nos paramos y comenzó a apretar fuertemente mi espalda hacia su parte delantera.

Me besaba locamente la boca y el cuello, el movimiento de mis manos iban al compás de sus: ¡no!, ¡por favor no!, ¡no lo hagas!
Pude ver a lo lejos a mi amigo que estaba en una posición similar con Andreita, en ese momento pensé en mi chica, ella o alguien que me conocía podía verme y delatarme, pero deposité mi confianza al azar.

Luego de unos 40 minutos, cansado de no poder hacer mucho debido al lugar y a la atenta mirada lejana de Andreita, que ya había impedido nuestra huida. Opte por dejarla de besar y ponerme e tomar, al poco rato llego Andreita y mi amigo.

Continuamos tomando mientras nuestras miradas se tornaban alegres y triunfantes, pero nos invadía algo de silencio.

A los 15 minutos ellas se retiraron ni bien el trago se culminó, nos quedamos mi gran amigo y yo.

Compramos dos cervezas y con el estomago dando vueltas comenzamos a hablar sobre tristezas familiares, por no decir problemas familiares, olvidando nuestra gran hazaña. Más delante dejamos caer gotas de tristeza, debido al alcohol y a nuestra mustia vida.

Todo acabó, nos retirábamos tambaleando por Palmeras cuando de pronto me dijiste:

- hoy a sido un gran día, deberíamos hacer esto más seguido y broder ¡qué rico agarra Andrea!

Nunca volvimos a hacer algo parecido en tan poco tiempo. Por mi parte, al día siguiente me vi con mi chica y me demostró su gran amor nocturno, el azar hizo un buen papel. Ella nunca se enteró hasta el día de hoy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario